Vecinos, el juez de Paz, empresas que donaron materiales y policías que ofician de albañiles, están unidos para mejorar y ampliar la casa de Clara y sus siete hijos, residentes en el barrio Ackerman de Capioví.
Con pequeñas acciones queda demostrado que todo es posible. En esta ocasión, son policías que se desempeñan en Capioví, quienes junto al Juez de Paz, decidieron brindar una ayuda para que una familia pueda tener su vivienda en condiciones dignas y puedan cumplir con comodidad el aislamieto preventivo social obligatorio.
El sábado a la tarde, en el barrio Ackerman, se autoconvocaron los integrantes de la comisaría de Capioví dependiente de la Unidad Regional IV, del Comando Radioeléctrico local y el Juez Gerónimo Pujol, con donaciones reunidas gracias a empresarios y vecinos de la comuna, para dar asistencia a la mujer que reside en el precario inmueble junto a sus siete hijos, todos menores de edad.
Los funcionarios se convirtieron en albañiles, carpinteros y jardineros, desarmando la construción existente para ampliarla y poder dar al grupo familiar una nueva cocina y un nuevo sanitario con instalaciones eléctricas seguras. Además, asistieron con un desayuno y luego un almuerzo para compartir con la mujer y los menores.
