Ochocientas facturas mas copas de leche fueron servidas para los niños de la zona del barrio Antiguo Centro. La falta de alimentación en las familias, la situación desespera, desborda y crea impotencia. Necesidades que afloran en tiempo de cuarentena, son varios factores que se suman ante la realidad dura y con un presente cargado de incertidumbre.
«Vimos la necesidad, y tomamos la desición de comenzar con un merendero por este presente. Lo hacemos en casa, la solidaridad es por los niños» dice sonriente Liz.
Ante este escenario, un grupo de vecinos encabezada por Liz Silvero salieron en busca de solidaridad, rápidamente personas anónimas, conocidas, comerciantes brindaron sus aportes para llevar adelante el merendero. Los niños acompañados por sus madres, hermanos mayores, incluso algunos en soledad, llegaron con su vasito o jarrita, para volver cargado de chocolate y facturas. Amplias sonrisas y con la ilusión de que hoy sera un gran día, los niños del barrio dormirán con la panzita llena.
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