Mas de cuatrocientas personas reciben la porción de comida en forma diaria, que se realiza en el comedor comunitario ubicado en el barrio Elena. Numerosos chicos y adultos se acercan con su plato, tupper o con el utensilio que le permite llevar su alimento. «Hace 16 años que estoy con el comedor y merendero» comenta entusiasmada Zoraida Valiente. Así como su apellido, la mujer transmite mucha bondad, solidaridad hacia sus vecinos. Cuenta que comenzó con el merendero en la zona del parque Schwelm a comienzo del año 2.000. Hoy esta rodeado de su familia, y amigos en la cocina.
Una mención especial a Karina Horianski, «ella no quiere que se la nombre, pero debo mencionarla, porque aporta muchísimo para que esto funcione, siempre nos acompaña…».
Esta es una de las situaciones mas critica que atraviesa el vecindario, no hay trabajo, algunos cuentan con changas, pero se hace muy difícil por la situación de la cuarentena.
Un chico que se acerque a llevar la comida, se debe tener en cuenta, que en su casa puede haber cinco, ocho o mas personas, «suele haber doce chicos en la casa, por eso estimamos que hay momentos que llegamos a las 500 personas» agrega Zoraida.
En el momento de la nota, un amigo del comedor estaba cocinando el famoso «yopará» , en un enorme tacho, que desprendía hermoso aroma de comida.
También los chicos tiene dulces, chocolatadas, y el famoso «chupetin». Ellos se acercan hasta el alambrado y aguardan con tranquilidad, sabiendo que la comida, la merienda estará servida como cada día. «Es de lunes a viernes».
Zoraida Valiente nos mira con los ojos brillante de emoción, sabe de la caridad, de la acción que realiza, ante tanta necesidad. «Ellos son todos para mi, lo hago con todo el amor….».


