Los jueces del Tribunal Penal Uno de Eldorado rechazaron la última carta bajo la manga que quedaba para la defensa de Jonathan Nazareno Ferreira (36), y el “Polaquito”, acusado de matar a un amigo y abusar de la pareja de éste en abril del 2022 en Puerto Iguazú, será juzgado desde el martes próximo.
La nueva (y segunda) programación del debate fue confirmada por fuentes ligadas al proceso penal. Según consta en el calendario, y de no haber imprevistos, el juicio oral y público se desarrollará en cuatro audiencias (el 21, 22, 23 y 27 de abril), para luego dar lugar a los alegatos finales y sentencia.
Luego, mientras el joven agonizaba, el acusado habría abusado sexualmente de la mujer durante varias horas. La investigación sostiene además que, tras el ataque, el imputado intentó ocultar el cuerpo, momento en que la joven logró escapar junto a su hijo de apenas un año de edad y pedir ayuda a un vecino, lo que permitió la intervención policial.
Apenas tomaron conocimiento de que el debate debía esperar, los familiares de las víctimas reclamaron celeridad y mayor información desde la Justicia.
Según pudo reconstruir este medio en base a fuentes policiales, judiciales y testimoniales de la zona donde se desató la tragedia, todo ocurrió sobre la calle Artigas del barrio Villa Alta el 4 de abril de 2022. La joven y Méndez fueron con el hijo de ésta a visitar a Polaquito cerca de la 1 de la madrugada. Compartían el rato entre bebidas alcohólicas hasta que sobrevino la inexplicable sucesión de violencia.
Fuentes del caso reconstruyeron en base al testimonio de la muchacha que avanzada la noche la pareja le pidió a Ferreira una habitación para tener relaciones sexuales y el dueño de casa les facilitó el lugar. Sin embargo, en pleno acto se metió en la pieza y quiso propasarse con la joven, por lo que inmediatamente Méndez lo empujó, lo que motivó una pelea.
En la pieza empezaron los empujones y gritos hasta que Ferreira apuñaló a Méndez. Luego lo llevó hasta la sala, donde lo atacó nuevamente, por lo que la víctima quedó en el piso malherida. Sobre este punto, son dispares las versiones sobre quién tenía el arma, punto que se intentará dilucidar en instancia de debate con la exposición de pericias forenses y testigos.
Lo cierto es que lo atacó brutalmente, puso música a todo volumen y luego volvió al cuarto para violentar a la joven madre. El ultraje se repitió durante mucho tiempo mientras Méndez agonizaba y gritaba en la otra sala, y el bebé dormía en otro sector de la casa.
En esta parte de la historia surge un detalle que describe la perversidad y la saña con la que se presume que actuó el homicida. Luego de cometer los abusos, volvió a la sala y con la misma arma remató a la víctima, asestando puñaladas en órganos vitales.
La joven que pudo sobrevivir, relató ante los investigadores que en determinado momento vio cómo el asesino tomó una pala, arrastró el cuerpo hacia afuera y se dispuso a cavar una fosa para enterrarlo. Inició el trabajo hasta que se rompió la herramienta y debió buscar otra, instancia en que la mujer aprovechó para huir con su bebé y, finalmente, fue asistida por un vecino.
“Maté a uno”
Siguiendo esta secuencia, Polaquito huyó de la escena y se refugió en la casa de un vecino.
Efectivos de la Comisaría Segunda de Iguazú fueron advertidos de lo sucedido cerca de las 10 de la mañana y lo detuvieron momentos más tarde.
“Yo había llegado a casa y escuché que -Ferreira- estaba con la pala, pero no le di bolilla porque él era loco y agresivo con todos. En un momento dado entró a la casa, mamá estaba adentro, me miró y dijo: ‘Hernán, no llames a la Policía, maté a uno’”, reveló un vecino directo sobre los momentos posteriores al asesinato y la confesión de Ferreira.
El testigo describió que el acusado estaba todo sucio, con la remera manchada con sangre. “Entonces mamá llamó por teléfono al papá del Polaquito, que llegó rapidísimo. Fue él quien lo sacó de la casa y lo entregó a la Policía, que ya había llegado y estaban con la chica en la casa del otro vecino”. Fuente el territorio.
